por Gabriela Cabezón Cámara para el suplemento “Cultura” del diario Clarín
“(…) Los relatos empiezan uno en Federación y el otro en Barracas, a días de la inundación y la demolición, y habla un coro del que cada tanto emerge algún solista pero es siempre “nosotros”, aunque esté desmoronándose. Es que también de eso se trata esta novela: de cómo el terror, los aprietes, las patotas en la puerta, el miedo y el dinero van corroyendo los lazos sociales y ya no se puede confiar en nadie, ni en el vecino de siempre, ni en el amigo de la infancia (…)”
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